Los 4 acuerdos – Miguel Ruiz

A través de la sabiduría Tolteca (cultura precolombina en Mexico), el autor de “Los 4 acuerdos” nos propone pequeños cambios en nuestra manera de encarar la vida. A través de cuatro simples métodos, nuestra vida podría pasar a ser plena y feliz.

El sueño de los seres humanos

Soñar es la función principal de la mente. Desde que somos pequeños, nos introdujeron información en la mente. Así es como aprendimos todo lo que sabemos. Aprendimos cómo comportarnos en sociedad: qué creer y qué no, qué aceptar y qué no. Todos los conceptos y las reglas sobre cómo comportarse ya estaban dadas cuando llegamos al mundo.

Tuvimos lo que los Toltecas llamaban la “domesticación de los seres humanos”: nos introdujeron un sistema de creencias basado en el premio y el castigo. Y aunque no las elegimos, las aceptamos. Jamás las cuestionamos.

Así es como surge el Miedo, que es el miedo a ser castigados cuando no cumplimos con lo que los demás quieren que hagamos. Entonces empezamos a fingir lo que no somos para complacer a otros. Perdemos nuestra verdadera naturaleza, nuestra esencia como personas. Seguimos un estereotipo y un modelo determinado.

¿Por qué pasa esto?

Hay algo en nuestra mente que juzga a todo y a todos. Hay otra parte que recibe los juicios y nos hace víctimas, nos hace sentir avergonzados. Esta es la forma en que funciona nuestra mente, pero casi nunca somos conscientes de ello.

A los seres humanos nos resulta normal sufrir, vivir con miedo y crear dramas emocionales.

Todo lo que creemos sobre nosotros mismos y el mundo es una ilusión.

Nos es imposible ver la verdad de las cosas porque estamos ciegos. Estamos ciegos porque estamos cubiertos por una capa de creencias y prejuicios preestablecidas en nuestra mente. Nos es imposible ver también lo que realmente somos.

Como pensamos que no somos perfectos, nos rechazamos a nosotros mismos. Nuestra manera de juzgarnos es la peor que existe. Es probable que nadie, en toda tu vida, te haya maltratado más que tu mismo. El límite del maltrato que toleramos de otra persona es exactamente el mismo al que nos sometemos.

Necesitamos que los demás nos acepten y nos amen, pero nos resulta imposible aceptarnos y amarnos nosotros mismos.

¿Qué podemos hacer al respecto?

El autor nos propone cambiar los acuerdos que tenemos con nosotros mismos y con los demás. Debemos reclamar nuestro poder personal. Según los Toltecas, la clave está en estos 4 acuerdos mentales:

1 Se impecable con tus palabras.

Las palabras pueden crear lo más bello o destruirlo todo. Además, nosotros nos creímos todo lo que nos dijeron y vivimos con el miedo que nos provocaban las opiniones los demás.

Impecable significa “sin pecado”. Pecar es hacer cualquier cosa que vaya en contra de uno mismo. Ser impecable con las palabras es no utilizarlas contra de uno mismo, es utilizar la energía correctamente en dirección de la verdad y el amor por uno mismo. Queremos que la verdad se manifieste a través nuestro y limpie todo el veneno emocional que podemos generar con las palabras mal utilizadas.

2 No te tomes nada personalmente.

Lo que otra persona dice o hace no tiene nada que ver con uno, sino que responden a los acuerdos que han establecido en su propia mente. Los demás tienen sus propias opiniones según su sistema de creencias.

Si nos tomamos lo que alguien nos dice personalmente, suponemos que sabe lo que hay en nuestro mundo e intentamos imponérselo por encima del suyo. Pero la realidad es que no lo sabe, solo actúa y opina según sus creencias.

No debemos tomarnos nada personalmente, ni siquiera lo que la voz de nuestra mente dice. Oímos nuestra propia mente pero podemos optar por creerle o no.

Si nos tomamos las cosas personalmente nos exponemos a sufrir por nada. Tenemos que confiar en nosotros y decidir si creemos o no lo que alguien nos dice.

3 No hagas suposiciones.

Como tenemos miedo a pedir una aclaración, hacemos suposiciones y creemos que son ciertas.  Siempre es mejor preguntar porque las suposiciones crean sufrimiento. Hacemos suposiciones porque queremos tener la respuesta de todo para sentimos seguros, no importa si es correcta o no, siempre queremos una respuesta. Si no la tenemos, hacemos suposiciones. El día que dejemos de hacer suposiciones, nos comunicaremos con habilidad y claridad, y nuestras palabras se volverán impecables.

4 Haz siempre lo máximo que puedas.

Si siempre hacemos lo máximo posible, no nos juzgaremos a nosotros mismos, y si no nos juzgamos no nos castigaremos. Además, seremos buenos con nosotros mismos porque nos entregaremos a los demás.

El poder de la acción esta en que cuando nos entregamos y dejamos ir el pasado, nos permitimos estar plenamente vivos en el momento presente.

Estás vivo, así que tomá tu vida y disfrutála!

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