El poder del Ahora – Eckhart Tolle

No eres tu mente… pero te identificas siempre con ella

Debemos diferenciar el “yo” egoísta, la imagen creada de nosotros mismos, de el verdadero yo que es mucho más que  un cuerpo con un nombre y características determinadas por nosotros o por otros. La raíz de todos los problemas está en identificarnos con ese “yo”. Para empezar, La definición de nosotros mismos a través del pensamiento nos limita porque quiere definirnos de cierta forma, con una personalidad y condiciones que agrupamos en una “identidad”. Esta identidad es una simple imagen creada por palabras. Lo que en verdad somos, no puede disminuirse a las palabras.

No distinguir el verdadero yo es identificarse con la mente. Es creer que todos esos pensamientos que nos invaden permanentemente son ciertos y nos definen. Darle toda nuestra atención a los pensamientos es darle poder a la mente y dejar que nos controle.

La mente es un instrumento excelente si se utiliza correctamente. Si se utiliza erróneamente, sin embargo, se hace muy destructiva. Para decirlo con mayor precisión… por lo general no la utilizamos en absoluto. Ella nos utiliza.

Esto nos sucede todo el tiempo y por eso es importante conocernos a nosotros mismos y estar presente. Para no perdernos en nuestra mente debemos estar enraizados en el Ser.

Los prejuicios de cualquier tipo implican que nos estamos identificando con la mente pensante. Cuanto más rápidamente colocamos etiquetas verbales o mentales a las cosas, personas o situaciones, más superficial y sin vida se convierte nuestra realidad.

 La realidad es que tenemos la capacidad de controlar nuestros pensamientos. Al principio, podemos pasar de ser víctima de ellos, a ser un simple observador. Observando los pensamientos le quitamos el poder que tiene la mente para engañarnos y volvernos inconscientes de nosotros mismos. Observar el pensamiento implica aceptarlo como parte de lo que “es” en ese momento.

Lo que queremos es encontrar nuestra verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma. El “alma” es una de las palabras que se pueden utilizar para hablar de su ser más profundo, la esencia de lo que eres.

No vivimos en el momento presente.

El pasado te da una identidad y el futuro contiene la promesa de la salvación, de cumplimiento en forma tal vez. Ambos son ilusiones.

La negatividad y el sufrimiento tienen sus raíces en el tiempo. Toda negatividad es causada por la negación del presente.

La mente crea una obsesión con el futuro como escape de un presente insatisfactorio. Pero debemos darnos cuenta profundamente de que el momento presente es todo lo que tenemos.

Si frenamos un segundo, cerramos los ojos, respiramos tres veces y pensamos “Cómo estamos ahora?”, seguramente la respuesta sea: en este momento estoy bien.

Hagamos que él ahora sea el foco principal de nuestra vida.

Todo lo que se lucha, se fortalece, y lo que se resiste, persiste3

La iluminación

La iluminación es la liberación de la horrible esclavitud que genera el pensamiento incesante. La principal causa de la infelicidad no es la situación, son tus pensamientos sobre ella.

Todos los problemas son ilusiones de la mente. A la mente le encantan inconscientemente los problemas porque le dan a uno un sentido de identidad. Cuando usted crea un problema, crea dolor.

Todo lo que se necesita es una decision: no crearé más dolor para mi mismo.

La resistencia habitual o negación de lo que “es” crea la incomodidad y el descontento que la mayoría de las personas aceptan como la forma normal de vivir. Pocas veces estamos verdaderamente a gusto con nosotros mismos. Esto es porque nos estamos resistiendo a lo que “es”.

Para empezar, podremos intentar convertir en un hábito monitorear nuestro estado mental por medio de la observación de nosotros mismos. En el momento en que empiezas a observar al pensador se activa un nivel de consciencia superior.

Recordemos siempre: el momento presente es todo lo que tenemos.

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